DE LASA, HUGO
Las frustraciones y ansiedades actuales, resultantes de dos crisis energéticas en tan solo una década, nos muestran los problemas y la fragilidad de un mundo basado en un alto consumo energético, acostumbrado al uso de energía barata y no renovable, y a la aceptación de los desequilibrios existentes entre los recursos y las demandas de los países. A pesar de todos estos factores estresantes, nuestro mundo aún duda sobre la urgencia de emprender nuevas investigaciones decisivas que puedan estabilizar nuestro futuro. ¿Podría esta tendencia cambiar en un futuro próximo? En nuestra opinión, existen dos escenarios posibles. Una renovada tensión energética podría tener lugar con un ritmo impredecible relacionado principalmente con factores políticos y económicos. Esto podría llevar nuevamente a los científicos y tecnólogos a un nuevo estado de shock y despertar nuestros talentos. Un segundo escenario interesante y beneficioso podría resultar de la influencia positiva de una nueva generación de investigadores que con o sin crisis inmediata, actuando tanto en la industria como en la academia, enfrentarán el desafío de desarrollar tecnologías y procesos para allanar el camino hacia una sociedad menos vulnerable. Debido a que las actividades de diseño y tecnología de reactores químicos están en el corazón de estas nuevas tecnologías requeridas, la oportunidad del Instituto de Estudios Avanzados de la OTAN en la Universidad de Western Ontario, Londres, fue muy apropiada.