TRINIDAD RAMÍREZ, MARÍA
Dice Margaret Atwood que escribir significa negociar con los muertos. Negociamos los recuerdos de ellos, sin su permiso, y a cambio ellos realizan el papel de recordatorios permanentes de nuestra propia mortalidad.
Recordarlos a voluntad es un acto de amor y sin embargo tenerlos de visita cuando ellos gustan, resulta una pesadilla constante, aún para un joven escritor porque él vive en una lucha por olvidar el pasado y gozar lo poco que tiene para disfrutar en su presente: los libros que atesora, las novedades literarias y el aroma de una sola mujer.