AKIKO MIYAKOSHI
Sakko acaba de mudarse. El campo rodea su nuevo hogar, por lo que decide explorarlo mientras sus papás terminan de instalarse. En el camino descubre la casa de sus vecinos. Luego se detiene a cortar flores y un sonido proveniente de los arbustos llama su atención. Entre la maleza encuentra una canasta que, sin darse cuenta, le da la bienvenida a su nuevo hogar.