Despertar a este miedo al que abiertos los ojos llamamos vida. Ver cómo enciende la tarde el horizonte poblado de álamos y cedros. Cómo toca la sombra nuestro rostro y ya es de noche.
Artículos relacionados
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información